Este es uno de los lugares más caracteristicos y con mas fuerza evoca el espíritu eterno de Roma.Esta plaza debe su forma elíptica al Emperador Domiciano quien en el 86 dC construyó un estadio en este lugar donde se celebraban juegos al estilo de los de la antigua Grecia. El Estadio de Domiciano fue despojado de sus mármoles en el 356 por Constantino II durante su visita a Roma y desde el siglo V cayó en ruina. El Estadio volvió a su antiguo esplendor durante el Renacimiento, en 1644 fue reconstruido por Papa Inocentio X, quien convirtió la plaza en una de las vistas más bellas de Roma. Hay tres fuentes en la plaza: la Fuente de los Ríos (realizada por Bernini), la Fuente del Moro y la Fuente de Neptuno.