Como dice la leyenda, sobre la colina Palatina, nacieron Romulo y Remo, los dos hijos que sobrevivieron gracias a una loba que los alimentó en una cueva.
Durante la República, el Palatino fue una tranquila zona residencial, cubierta por jardines. Hoy se trata de un importante yacimiento arqueológico gracias a sus antiguas calles y ruinas.